—¿Y cuándo volverá?

—Tampoco el señor de Saavedra dice eso á sus criados.

Todas las preguntas, observaciones y razonamientos fueron completamente inútiles.

¿Habia recibido Alfredo la carta?

Debia suponerse que sí, pero esto no era más que una suposicion.

Despues de quince dias de mortal angustia, el mayordomo de Alfredo se presentó á las señoras de Bonacha, diciéndoles:

—El señor de Saavedra me escribe desde Lóndres, y me manda entregar esto á ustedes y advertirles que recibió su carta.

Y al mismo tiempo presentó el criado un pliego, que aunque no muy voluminoso, lo era más que una carta cualquiera.

La hija de don Pascual exhaló un grito de alegría.