La madre dejó escapar una exclamacion de sorpresa.
La hija exhaló un grito desgarrador, y perdió el conocimiento.
No se necesitaban explicaciones.
Alfredo habia tasado en mil duros el honor de la hija de don Pascual, y pagaba la deuda.
Esto no necesita comentarios.
La última esperanza se habia desvanecido.
CAPÍTULO XII
Otro celoso que quiere vengarse.
¡Qué feliz era Adela!