Debia ser madre muy pronto, y esta era una razon más para que la infeliz jóven guardase silencio.

Aun no podia conocer su desgracia en toda su horrible extension.

La mayor parte de la fortuna de las dos mujeres estaba representada por títulos de la deuda del Estado.

Tenian además una casa en Madrid, que les producia unos quince mil reales de renta.

Los títulos habian sido torpe y cándidamente entregados al tahur, para que este se cuidara de cobrar los intereses.

Si Adela hubiese sido más sagaz, habríase apercibido de que su esposo empezaba á estar muy preocupado, que comia poco, que se dejaba arrebatar por la cólera muy fácilmente y que con frecuencia se quejaba de dolor ó incomodidad en el estómago.

¿Qué significaba todo esto?

Significaba simple y sencillamente, que los títulos de la deuda iban pasando á otras manos, y su valor iba quedando sobre el tapete verde en los garitos.

Antes de un año no quedaria de aquella fortuna más que la casa, y esta se venderia tambien; es decir, que la miseria amenazaba á las dos infelices, y que cuando reconociesen sus errores, seria demasiado tarde para remediar la desgracia.