Eduardo nada habia perdido, pues ni aun su hijo le haria sufrir, porque hay que tener presente que en esta clase de hombres el vértigo de sus vicios ahoga todos los sentimientos delicados, hasta el sentimiento del amor paternal.
Dejaremos á esta familia, para ocuparnos otra vez de la de Bonacha.
CAPÍTULO XIV
Otro esfuerzo.
Habia principiado el mes de Octubre, y Alfredo no volvia, ni nadie tenia noticias de su paradero.
Cada dia que pasaba era, por consiguiente, más crítica la situacion de la desgraciada hija de don Pascual.
Bien pronto le seria imposible ocultar su falta á los ojos del mundo, y mucho ménos á los de su padre, que por torpe que fuese era padre al fin, y debia penetrar con la mirada mucho más que el mundo.
Para la madre no era ya un secreto aquella espantosa desgracia, y por consiguiente habia empezado á expiar sus debilidades y á sufrir las consecuencias de sus necedades y extravíos.