A los pocos minutos se presentó una mujer jóven y bella, y bastante bien vestida.
Creyó la hija de don Pascual que aquella era Clotilde, y se puso en pié y saludó; pero era una doncella, que despues de contestar al saludo, preguntó:
—¿Cómo se llama usted?
—Soy la hija de don Pascual Bonacha.
—Mi señorita no tiene costumbre de recibir á nadie, porque como puede usted comprender...
—¡Su señorita!
—Eso he dicho.
Paquita conoció su error, quedándose avergonzada.
La doncella prosiguió diciendo: