—Don Pascual querrá que á su hija la vea un médico; pero ella se resistirá, y yo entre tanto habré ponderado el talento y la ciencia de cierto médico que ha hecho prodigiosas curaciones de esa clase de enfermedades.
—¿Y ese médico?...
—Es persona de mi más completa confianza, y además debe usted tener entendido que cuando se trata de estos asuntos, no hay médico que no sea honrado y reservado, siquiera por egoismo.
—Tiene usted razon.
—Desde el momento en que amenace un peligro á Paquita, Juanito, que la ama, la adorará, y aquí está el punto grave de la cuestion.
—Juanito es bueno.
—El médico asegurará que su hija de usted no puede salvarse si no pasa los rigores del frio en un clima más templado, como el de Valencia ó Andalucía, y es imposible que don Pascual se oponga al viaje.
—¿Y si intenta pedir una licencia para acompañarnos?
—La licencia no han de dársela para tanto tiempo como ustedes han de estar fuera de Madrid.
—Capaz es de dejar el destino.