—No lo dejará, porque es el único recurso con que cuenta para atender á la curacion de su hija.

—¿Y dice usted que Juanito?...

—Convencido de que ya Paquita no ama á don Alfredo de Saavedra, hará su declaracion formal.

—Y se escribirán...

—Y cuando Paquita salga de su apuro y vuelva á Madrid saludable y alegre...

—Comprendo, comprendo.

—Pues si le parece á usted bien...

—Sí, sí.

—Manos á la obra, que Dios nos protegerá.

—Hoy mismo empezaremos.