¿Quién las habia robado?

Y todo estaba en su lugar, sin que pareciese que nadie habia tocado al contenido de los cajones.

Hicieron todas las suposiciones imaginables; pero no adivinaron la verdad.

Perder mil duros era una gran desgracia; pero habia que tomar tambien en consideracion cómo habia desaparecido aquel dinero.

No podian decir una sola palabra á don Pascual.

—¿Y cómo podremos ahora hacer el viaje?

—Tu padre no querrá acudir á un prestamista.

—Y si acude le pedirá una miseria.

—Y tenemos muchos gastos que hacer.

—Necesito por lo ménos tres vestidos.