—Yo tambien.

—Y un sombrero.

—Y yo otra sombrilla.

—Por tí no tengo cuidado, porque puedes arreglarte más fácilmente.

—Es claro; yo aunque vaya llena de harapos, voy bien, ¿no es verdad?

—Pero á tu edad...

—Todavía no soy ninguna vieja.

—Mamá, piensa que ya has cumplido cincuenta y un años.

—Sí; ya sé que soy una jamona; pero me parece...