Y la esposa de don Pascual se fué á la cocina.

—¡Mañana!—murmuró tristemente Juanito.

Paquita suspiró, inclinó la cabeza y tosió.

—Se van ustedes...

—Y Dios sabe si volveremos á vernos,—respondió al fin la jóven.

—¿Qué dice usted?

—¡Ah!... siento en el corazon el frio de la muerte...

—¡Paca, Paca!—exclamó con espanto el jóven.

—Estoy resignada, y casi espero con ansiedad el instante supremo de dejar este mundo. ¿Qué es la vida?