CAPÍTULO XVIII
La fortuna vuelve la espalda á Juanito.
Pasaron tres meses.
A don Pascual se le habia visto constantemente triste y meditabundo.
A las nueve de la mañana salia de su casa, iba á tomar chocolate á un café, y despues se encaminaba á su oficina.
Una vez cumplidos sus deberes, dirigíase á una de esas fondas que casi merecen llamarse bodegones, y tomaba algun alimento, sin que nunca excediese el gasto de dos ó tres reales.
Desde allí volvia á su casa para no salir hasta otro dia, y unas veces sentado y otras paseándose, miraba á su alrededor, levantaba los ojos al cielo y suspiraba dolorosamente.
Lo que pasaba en su alma no es posible hacerlo comprender.