¿Podia ella consentir que un hombre semejante continuara ocupando en su casa un puesto de confianza?

No.

La sentencia fué pronunciada, y Juanito debia encontrarse otra vez sin recursos para vivir.

Esto era doblemente horrible en los momentos en que pensaba casarse.

Pero ¿qué le importaba á Clotilde la suerte de Juanito?

Lo que le importaba era su dignidad, que creia ofendida.

Aquel hombre, que nada representaba en el mundo, que nada valia, habia querido hacerla instrumento de su venganza, de sus propios intereses, de sus ruines pasiones.

Perdonar esto no parecia generosidad, sino estupidez y falta de decoro.

Era aquella una cuestion de dignidad en opinion de Clotilde.