No quiso hacer partícipe á su padre de lo que sucedia, porque habiendo de ser el mismo el resultado, quiso evitarle disgustos.
Cuando una mujer se empeña en conseguir lo que parece imposible, triunfa más ó ménos tarde.
Clotilde empezó por hablar de la falta de inteligencia de Juanito.
Luego aseguró que este tenia la mala costumbre de discutir sobre las órdenes que se le daban, y por último lo acusó de curioso, porque se habia tomado la libertad de hacer toda clase de averiguaciones para descubrir lo que habia querido ocultársele.
Y todo esto era verdad, todo lo habia hecho Juanito; pero no porque quisiese hacerlo, sino porque con una habilidad admirable lo habia puesto Clotilde en el resbaladero, sin que él viese el lazo que se le tendia.
La curiosidad, llevada á cierto punto, es una falta gravísima y hasta peligrosa, y el conde no podia perdonar á Juanito.
Además, la jóven estaba disgustada, y el padre lo sacrificaba todo para que su hija estuviese contenta.
Tenia necesidad el conde de salir de Madrid por consejo de los médicos, y aprovechando esta ocasion, despidió á Juanito.
Tan horrible desgracia la conoció el jóven precisamente en los momentos en que acababa de recibir una carta de Paquita anunciando su completo restablecimiento y su vuelta á Madrid.
No podia llegar más á tiempo.