—Basta, basta.
—Y mi situacion es doblemente terrible en estos momentos.
—Siempre es horrible quedarse sin recursos para vivir.
—¿Pero usted todavía ignora que yo estaba decidido á casarme muy pronto?
—¡Casarse!...
—Sí.
—Entonces le han hecho á usted un gran beneficio.
—¡Don Pascual!...
—¿De qué se admira usted?
—Me sorprende que hable usted así, porque un hombre de las sanas ideas de usted no es posible que se muestre contrario al matrimonio. Más de una vez le he oido á usted dar su opinion sobre este punto, y...