—Los hombres cambian de opinion.

—Usted, que tiene una esposa modelo de virtudes...

—Es verdad; pero empiezo á comprender que la familia es una enorme carga, que no siempre puede soportarse, y en este sentido hablo contra el matrimonio.

—Si usted supiese quién es la mujer elegida por mi corazon...

—Cualquiera que sea.

—Me parece que ya no está bien guardar este secreto.

—Amigo mio, le advierto á usted que no soy curioso.

—La mujer que ha de participar de mi suerte, es su hija de usted.

—¡Mi hija!—dijo don Pascual con asombro.