Juanito pensó lo peor que podia pensar, es decir, que porque habia perdido su empleo se le miraba con desden.
—Señor don Pascual, espero que Dios me abrirá camino, y como soy honrado y trabajador, encontraré donde ganar el sustento.
—¡Honrado!...
—Me parece que no hay motivo para ponerlo en duda.
—Peor para usted.
—¿Peor para mí?
—Eso he dicho.
Empezó Juanito á sospechar que Bonacha habia perdido la razon, y despues de algunos momentos, le dijo:
—No puedo creer que la honradez sea una desgracia.
—Yo tampoco creia otras cosas; pero el tiempo... En fin, si mi hija quiere casarse con usted, que se case; pero conste que yo no tomo parte en este asunto.