—Ante todo le pido á usted perdon, y le suplico...

—Si en algo puedo serle útil...

—Para pedirle un favor he venido.

—Pues ya escucho.

—Supongo que conoce usted los secretos de la familia Bonacha.

—Sí, conozco todas las desgracias de esas criaturas.

—Así me evito el disgusto de entrar en explicaciones enojosas, tanto más enojosas para mí, cuanto que tengo que reconocer que soy culpable; pero crea usted que estoy bien castigado con mi propia conciencia, y que ya no puedo ser completamente dichoso.

—Aún tiene remedio el mal.

—En su menor parte.

—La infeliz Paca...