Así doña Robustiana, sin saber cómo, se encontró hecha mujer de gran influencia.

Si el mundo hubiese visto cómo la trataba Alfredo, no habria podido adivinar la causa.

Los agraciados recibieron las credenciales.

Juanito quiso casarse inmediatamente.

¡Infeliz!


EPÍLOGO

Habia trascurrido un año desde los últimos sucesos que hemos referido.

Juanito se consideraba el hombre más dichoso del mundo, y la verdad es que no tenia motivo para quejarse de su esposa.