—Señora, mi delicadeza no me permite seguir esta discusion.

—¡Y habla de delicadeza el que nos ha dejado poco ménos que sin recursos para comer!...

—Si nos colocamos en el terreno de las ofensas...

—Estoy resuelta á decir las verdades, á gritar, á escandalizar...

—Grite usted cuanto se le antoje.

—No tenia usted sobre qué caerse muerto.

—Pero yo soy un caballero, mientras ustedes...

—¡Caballero!... ¿Y el tio que estaba en Galicia?... Nos ha engañado usted, ha cometido un abuso, nos ha robado...

—Que mi paciencia se apura.