En vano intentó su esposa disuadirlo de este propósito.
Necesitaba el tahur dinero para emprender el viaje; pero doña Cecilia le dijo:
—Búscalo.
El miserable se dijo un dia:
—Nada conseguiré de estas mujeres.
Y desapareció sin que pudiera averiguarse su paradero.
Entonces fué cuando Adela pensó que hubiera podido ser dichosa con un hombre trabajador y honrado como su padre.
¿Y Alfredo?
Se habia casado con la hija del conde.
Sus amigos decian: