—No ha sido esta noche la primera vez.

—¿Pero quién es ese hombre?

—Un capitalista.

—¡Un capitalista!

—Y Dios mediante, no se me escapará.

—Siempre estás soñando con el dinero.

—¿Quieres que me resigne á vivir como vivo?

—Me parece que tienes que comer, que te presentas decentemente...

—Sí, con un vestido de relumbron, con algunos lazos que no valen una peseta...

—Pero...