—Y poco ménos que sin camisa, pues ya sabes que no me queda más que una, y para lavarla tengo que pasar una noche sin dormir.

—Más vale pobreza con honra, que riquezas con deshonra.

—No me parece deshonra el casarse con un hombre rico.

—Si lo consiguieras...

—Allá veremos.

—Por de pronto tenemos que pensar...

—Sí, en el casero, que no nos deja vivir; en el carbonero, que se desvergüenza cada dia, y en el aguador, que armará veinte escándalos.

—La culpa la tiene tu padre con su cachaza. Como á él nadie le molesta...

—La culpa la tiene la pobreza con honra que á tí te parece tan bella.