Todos los hombres la miraban, pero ella no miraba á ninguno, porque suponia que Alfredo la seguia y la observaba.
Paquita llevó su severidad hasta el punto de hacer un gesto de desagrado cuando algun atrevido le decia que era bella ó que con sus ojos iba esclavizando corazones.
A la madre le desagradaba mucho que los hombres fuesen tan audaces.
Sentáronse.
Pocos momentos despues, y junto á la mesa inmediata, se sentó Alfredo.
Entonces fué cuando la madre de Paquita pudo examinar al pretendiente, y sin que ella supiese por qué, la desagradó mucho.
¿No era un hombre rico, segun ella misma ambicionaba para su hija, y además de buena educacion y distinguidas maneras?
Esta pregunta se la hizo la buena señora; pero no fué bastante para que se tranquilizara.
El instinto de madre le decia la verdad.
En los ojos de Alfredo habia algo repulsivo para la madre de Paquita.