Con mucha habilidad y gran disimulo hizo comprender que la desigualdad de fortunas no podia ser un inconveniente, pues él no miraba más que las virtudes, y todo lo más los antecedentes en cuanto á la clase de educacion de cada persona.

La cándida madre acabó por escuchar encantada al hábil seductor.

Paquita sintió lo que siente la paloma cuando se ve perseguida por el gavilan: estaba fascinada; pero su fascinacion era dulce y agradable hasta lo inconcebible.

Así pasaron otra hora, que fué para ellas un minuto.

Salieron los tres del café, y paso entre paso fueron hasta la calle de San Lorenzo, que era donde habitaban las dos mujeres.

La madre habló largamente de su esposo, que era un empleado antiguo, que no habia podido pasar de seis mil reales de sueldo á pesar de su aplicacion y su honradez.

—Todo eso se arregla fácilmente,—dijo Alfredo con indiferencia.

Lo cual equivalia á declararse protector del padre de Paquita.

Además del matrimonio, habia, pues, un ascenso en el horizonte.