¿Quién visitaba á las señoras de Bonacha?
Era Juanito, que se presentó, saludó como mejor pudo y se sentó.
Paquita cumplió su deber, haciendo la presentacion mútua de los dos caballeros.
A los pocos minutos despidióse el seductor, prometiendo ocuparse del asunto que expresaba la nota, y como luego Juanito mostrase extrañeza por haber encontrado allí á una persona de tan elevada clase, la esposa de don Pascual le dijo ásperamente:
—¿Pues qué habia usted creido, que no conociamos más que gente pobre, como la que hace la tertulia á doña Robustiana? Pues se habia usted equivocado.
A Juanito no se le ocultó que Paquita y Alfredo se miraban con cierto interés, y entonces se arrepintió de no haber seguido los consejos de la viuda casamentera.
Si Paquita tenia novio, tenia un atractivo más.
¡Sabrosa fruta del cercado ajeno!
No estaba Juanito enamorado de Paca, y sin embargo sintióse despechado y muy cerca de los celos.