—No lo dudo.
—Y á tu pobre hija.
—Lo reconozco así.
—Y me parece que ahora no tendrás inconveniente en pedir una licencia para que pasemos el calor fuera de Madrid.
—¿Y qué adelantaremos con tener la licencia? Para viajar se necesita dinero, y no ignoras...
—El dinero se busca, se pide.
—¿A quién?
—A un prestamista.
—Nos harian pagar de interés el ciento por ciento.