Y sin embargo, ella no habia cometido ninguna grave falta, y podia envanecerse con la pureza de su honra.
Empero sobre ella habia caido el ridículo, y esto era lo peor que podia sucederla.
Todos los hombres se creen con derecho para hablar en cierto lenguaje y para atreverse á todo, cuando se trata de una de esas infelices que se encuentran en la misma situacion que Paquita.
¿Quién respeta á la que no sabe hacerse respetar?
No basta que una mujer sea virtuosa, es preciso que sea digna, porque la dignidad es lo que infunde respeto.
Y la dignidad no está reñida con la pobreza.
A los ricos se les perdona todo fácilmente, mientras que á los pobres no se les perdona nada.
Por eso los pobres tienen que mirar más cuidadosamente lo que hacen.
Una mujer rica puede siempre abrigar la esperanza de hacerse estimar por su dinero y por su elevada posicion; pero las pobres que carecen de estos recursos, ¿qué les queda si olvidan el decoro?