¿Se concibe humillacion igual?

Y Juanito no podia quejarse de la fortuna, puesto que lo que entonces le sucedia era obra suya exclusivamente: eran consecuencias inevitables de la série de necedades y tonterías que habia cometido.

¿No comprenden esto los desdichados que se dejan extraviar?

Alfredo se recostó indolentemente en el sillon que ocupaba, y miró al desdichado Juanito con un si es no es de irónica burla, capaz de hacer perder la paciencia aun al hombre que tuviese tanta calma como don Pascual.

Juanito experimentaba un malestar inexplicable, y era posible que cometiese muchas torpezas.

Alternativamente se ponia su rostro pálido como el de un cadáver, ó colorado como una cereza.

Para colmo de desdichas, la hija del conde tenia que leer en voz alta, y por consiguiente Alfredo se enteraria del contenido de aquella carta, en que se presentaba al pretendiente como á un pobre infeliz en todos sentidos.

Hubiera querido Juanito que en aquellos momentos se lo tragase la tierra, y á serle posible habria recogido aquella carta y renunciado á la colocacion que debia darle de comer.

Nada de esto le hubiera sucedido á presentarse toda su vida modesto, aunque con dignidad y enorgulleciéndose, no con las corbatas de vivos colores y el dinero que no tenia, sino con su honradez y su pobreza.