¿No reconoceria Paquita su error cuando recibiese el terrible desengaño?
¿No amaria entonces al que con la mejor buena fe le ofrecia su ternura?
Así creyó Juanito que debia suceder; pero con esto no quedaba satisfecha, pues necesitaba que sufriese mucho su odioso rival.
No hay enemigo pequeño, dice el adagio, y el más pequeño es á veces el más temible.
Acordóse Juanito de la fábula del águila y el escarabajo.
Si Alfredo era el águila, Juanito podia muy bien hacer lo que el escarabajo habia hecho.
Sobre ser escasa la inteligencia de Juanito, hay que tener en cuenta que estaba profundamente trastornado.
Lo que acababa de suceder habia sido muy desagradable tambien para Alfredo.
No estaba este tranquilo, y con ansiedad aguardaba una ocasion en que poder advertirle á Juanito, que ni una palabra dijese sobre sus relaciones con la familia Bonacha.