—No creo haber dado motivo para que se ponga en duda.

—Cierta casa, con el tono que usted lo ha dicho, significa el lugar donde la honra no es lo que más resplandece.

—Siento mucho haber cometido la torpeza de expresarme mal.

—Cuando uno se equivoca y rectifica, nada se ha perdido.

—Hace bastante tiempo que conozco á la familia de un empleado, cuya honradez raya en la exageracion, y en casa de esa familia es donde por primera vez ví á don Alfredo de Saavedra.

—¿Y quién es ese empleado?

—Un pobre que se llama don Pascual Bonacha, y que tenia seis mil reales de sueldo, aunque ahora tiene doce mil, gracias á la proteccion que don Alfredo le dispensa.

—Si esa familia es honrada, no ha podido emplear mejor su influencia nuestro amigo.

—Vivian con bastante estrechez.

—¿Tiene muchos hijos ese don Pascual?