—Una hija que ha cumplido veinte años, y de la que algunos dicen que es bastante bella.

Por un instante palideció el rostro de Clotilde; pero acostumbrada á disimular, desplegó una sonrisa, acercóse más á Juanito y le preguntó:

—¿Usted no opina lo mismo en cuanto á la belleza de esa jóven?

—Me parece graciosa, y nada más.

—¡Graciosa!...

—Pero es algo vanidosa.

Clotilde fijó una mirada profunda y fascinadora en el jóven, y dijo:

—¿Y cómo Alfredo ha hecho relaciones con esa familia?

—Lo ignoro, aunque, segun parece... En fin, estos asuntos son muy delicados, y no quiero mezclarme en ellos.