—¿Yo?... ¿Y tú?

—¡Psss!... Pienso escaparme en cuanto pueda. (Pausa.) ¿Te gozaste mucho este verano?

—Hombre, la verdad: yo no me gozo nunca mucho. Ya ves, en la aldea... Sin amigos... Tuve un seminarista de preceptor.

—¿Y de mozas?—Coste clavó sus ojos en Bertuco, el cual, muy encendido, guardaba silencio—. ¡Anda, ea...! ¿Á que resulta que no sabes gramática parda?

—Sí... ya... ya tengo malicia—balbuceó confuso.

—¿Y de mozas? ¿No estuviste con nenguna moza?

—Tú ya eres mayor...

—Sí, es verdad; yo soy mayor. Verás; un día fuimos desde Ribadeo á Lugo. Estuvimos en una casa de mujeres... Andan desnudas y con cintas de colores por aquí.

—¡Calla, calla...! Si nos oyeran...

—¡Bah! Se acababa antes todo. ¿Tú crees en el pecado?