Al final de las meditaciones, cantaban á coro los alumnos, acompañados del harmonio:

¡Perdón, oh, Dios mío,

Perdón, indulgencia,

Perdón y clemencia,

Perdón y piedad!

Luego, Lezama, el tiple, y dos fámulos, á tres voces:

Pequé; ya mi alma

Su culpa confiesa;

Mil veces me pesa

De tanta maldad.