—Las seis de la tarde.

—Pide al teléfono comunicación con Cachán. Que envíe cuanto antes un coche para ir á Cenciella. Tú, prepara mi maleta. Que esté todo aviado en media hora.

—¿Qué libros va á llevar el señorito? —Manolo no pudo disimular su contrariedad.

—Ninguno. —Respondió Alberto sin mirar al criado.

—¿Y la caja de colores?

—Nada.

—¿Pongo papel para dibujar ó escribir?

—Te he dicho que nada.

—¿Y si luego se aburre?

—Eso es cuenta mía.