gusta, tenlo por cierto,
que el esposo elegido á quien se entrega
sea en lides de amor ducho y experto.
Y el licor que en el dulce sacrificio
se acostumbra beber
es insípido ó acre, sin que el vicio
mezcle allí sus especias de placer.»
Calladamente caminamos luego.
En el ciclo otoñal y cristalino
veíase palpitar el manso fuego