—Sí, la conozco. Muy guapa y que sea enhorabuena.
—Pero es el caso que como soy tan pobre. Si usted me ayudase...
—Qué piensas hacer después de casado...
—¿Que qué pienso hacer? Ju, ju.
—¿Á qué te piensas dedicar?
—Ahí le duele. Yo quisiera venir á vivir en Cenciella, y poner un negocio de embutidos. Algo prosaico es, ¿verdad, señorito?
—Anda, anda... ¿También tú te preocupas de lo prosaico y lo poético?
Manolo sonrió cazurramente.
—He leído muchos libros del señorito, cuando ya había terminado mis obligaciones.
—En suma, ¿qué necesitas?