The last but not the least, el último pero no el más bajo es el otro clown, Maimón. ¿Por qué le llaman Maimón? Lo ignoro. Presumo que es una onomatopeya, sugeridora de su traza y de sus hechos. Es lo que llaman los ingleses un tumbler, es decir, de esos payasos que conocen el arte de caer pesadamente al suelo, levantando el mayor estruendo posible. Declaro que Maimón es un especialista; cuando se precipita con la barriga contra el aserrín que cubre la pista, por la superficie terráquea corre así como un movimiento sísmico. Otro don conspicuo de Maimón es su voz, voz digna de un tribuno de la plebe.
Como esto se va haciendo largo, hago punto. Hasta otro día. Le abraza,
Alberto.
Querido Juan: celebro que mi carta le haya distraído. Al enviársela sentí ciertos escrúpulos, porque ¡caracoles! su latitud la hacía digna de haber nacido de la pluma de Don Alonso de Madrigal, alias el Tostado.
Me advierte usted que se me ha quedado en el tintero la descripción del resto de los individuos que integran nuestra nómada comunidad, hasta trece. Añádame usted á mí, de quien usted conoce todo lo que se puede conocer, y á mi zaga imagine usted varios irracionales; los caballos que arrastran de una á otra aldehuela nuestro bagaje, Pionono y Azor. Este último es un perro cojo, de mi exclusiva propiedad; lo destino á artista de alfombra y estoy muy satisfecho del provecho con que recibe mis enseñanzas y las de Mister Levitón.
Desde que profesé en esta orden andante, el circo de Mister Levitón ha ganado desapoderadamente en decoro estético y en categoría artística. Á este paso pronto llegaremos á codearnos con los célebres circos Gillaume, Rancy ó Pinder. No atribuya mis palabras á un sentimiento de orgullo, que las mejoras no son hijas de mi inteligencia é inventiva, antes hijastras de mi dinero. Hemos adquirido una deliciosa techumbre cónica de lona encerada que nos permite piruetear y gansear aun en las más inclementes y procelosas noches. El fétido y costoso alumbrado de aceite ha sido sustituído por el de carburo. Tenemos una muelle y enflorada alcalifa circular para cubrir la pista. Tenemos arambeles, obra de la falsificación catalana, con que adornar los palcos. Hemos comprado sillas de Viena, y sirven para las localidades preferentes. He ideado un frontal del circo, pintado. Yo lo hice y Pichichi me ayudó á embadurnar, de colores lisos, entrepaños y fondos. Simula un atrio de columnas dóricas, en mármol; en los intercolumnios destacan sobre paños de púrpura mitológicas divinidades en guisas y posturas fantásticas. He aquí dos ejemplos; Palas Atenea, vestida de mallas azules y con el casco de oro, hace la neurabates, que dijeron los griegos, ó la funámbula, que decían los romanos, con la cabeza hacia abajo y sobre un hilo de araña; al extremo derecho de la pintura, apoyada en uno de los caballetes que sostienen el hilo, se posa como sobre una alcándara el buho simbólico, emblema de estudiosas vigilias, fumando estúpidamente una pipa de opio. Otro asunto; Zeus olímpico, tumbado de lomos sobre livianas nubecillas, eleva al aire las zancas, al modo de un pilarius, con las cuales ejecuta juglerías despidiendo y amparando en los pies buen número de muñecos, reyes, emperadores, pontífices, artistas y filósofos, según aquel dicho de Platón: los hombres somos juguete de los dioses. ¿Qué dice usted á esto? Ahora resulta que he realizado pintura humorística. De factura, esta es mi obra más suelta, más entonada y expresiva. Si se acordase por consenso unánime de las gentes elevar un gran templo á la Sandez Humana, creo que podría decorarlo con hermosas pinturas murales.
En lo alto de la fachada campea un letrero con caracteres lombardos: Gran circo acrobático de Mister Levitón. Debajo, una hilera de serafines que tañen largas trompetas heroicas, y otra inscripción: Vox et praeterea nihil. Por algo me eduqué en los jesuítas y conservo algunas reliquias del latín.
Me parece que basta por hoy.
Su leal,
Alberto.