—Pues yo insisto...

—Bobby, no insistas...

El rostro de Nancy se ensombreció levemente.

Bob volvió á hablar después de una pausa:

—Nancy es supersticiosa —quiso sonreirse; quedó pensativo. Luego—: Y yo también. Quizás he dicho una tontería...

Alberto intervino alegremente:

—Supongamos que me quedo sin un cuarto, que ya estoy sin un cuarto... Bueno, ¿qué es lo que ocurre?

—Que cuando se quiera usted casar, las muchachas le darán á usted calabazas, señor Guzmán —respondió Meg.

—¿Por qué? —preguntó el jorobado con voz arisca.

Meg, se quejó zalameramente á su madre: