Y Fina, sonriendo:

—Eso tienes que agradecer á los jesuítas.

Y Alberto, sonriendo:

—Pues, es verdad.

Lo bello, lo bueno, lo verdadero y la misa.

Tita Anastasia interroga:

—Con sinceridad, Alberto: ¿usté encuentra al pequeñín tan feo como algunos dicen?

—Nada hay que sea feo, tita Anastasia.

—¿Cómo? Por lo menos hay cosas que son más guapas que otras.

—Nada hay que sea más guapo que otra cosa, tita Anastasia.