—Ni el matar.

Tita Anastasia se santiguó.

Discutiendo familiarmente un asunto de poca monta, tita Anastasia se encara con Alberto y le pregunta:

—¿Qué es la verdad?

—Tita Anastasia, una vez se lo preguntaron á Pilatos, y él se lavó las manos.

—¿Y qué quiere decir eso? Que es verdad lo que se toca con las manos. ¿Eh?

—También puede querer decir que se debe tener muy limpia la piel, de manera que no ocurra que cuando creemos tocar una cosa, estemos tocando tan sólo nuestra propia inmundicia.

—¿Usted va á misa, Alberto?

—No, tita Anastasia.

Tita Anastasia permanece meditabunda. Dice luego: