como llovizna que del musgo empapa
la tersura sedosa. Aspirar luego
tu aroma sin aroma, que dimana
de infantil pulcritud, como del heno
en la noche estival. Luego, con honda
emoción, ir sintiendo cómo, poco
á poco, transfundiéndote vas toda
tú dentro de mi cuerpo, como el oro
del poniente en el mar, y cómo cada
fibra mía de ti se ha saturado,