—Dices que no me entiendes... Claro.

Cominito ¿qué me has de entender?

El hombre es un bicho muy raro.

Pues, ¿y la mujer?

¿No tienes dudas ni teorías,

hormiga? ¿Temes el sordo abismo

del no ser?

—. . . . . . . . . . . . . . . .

—Sí, trabajas todos los días.

Lo sé. Mas, ¿no profesas el hormigocentrismo?