—. . . . . . . . . . . . . . . .
—Sí; sólo en la faena se agota tu desvelo.
—. . . . . . . . . . . . . . . .
—Ya; cuidas del mañana con mira terrenal.
Eres dichoso porque nunca miras al cielo.
No sabes del bien ni del mal.
No sientes melancolías
ni la horrible desolación
del que ve que se acaban sus días
y en su boca se hiela la canción.