Y la hormiguita tiene senderitos de plata

con simientes de oro que ella empuja, de espacio,

á la troje, escondida debajo de una mata

de rosas; hormiguero que parece un palacio.

Y todo es paz, y todo es dulzura y ventura

dentro del paraíso de las bestias sencillas.

Al seno de Dios ha retornado la criatura

y el agua de la nube á la mar sin orillas.

***

—Ven Francisco, hijo mío; tu dulce faz asoma