abejitas que hacéis la miel;

no es el narciso, ni es la azucena,

ni es la rosa, ni es el clavel,

ni es la flor del agua

de espuma y cristal,

ni la madreselva

que cubre el tapial...

Con vuestra cera haré á la Virgen

un cirio para le ofrecer.

Que ella os diga la flor que yo quiero.