—Él es. Y el otro, el cojo, Monte-Valdés.
—Lo conozco.
—¿Personalmente?
—Lo conocía. Estudiábamos juntos en la Universidad de Santelmo: él, para abogado; yo, para médico.
—¿Y no se han vuelto a ver desde entonces?
—No.
Alberto se acercó con Mármol al corrillo, y preguntó a Monte-Valdés.
—¿Conoce usted a este caballero?
—¡Pues no lo he de conocer! Mármol.
Se saludaron.