—No, señor.
Y la voz:
—Pero, será amigo del señor Menistro...
Y Conchita:
—No lo sé. Es un señor poeta.
Y la voz:
—Qué cosa ye más: ¿Menistro o poeta?
Y Conchita:
—Luego se lo diré, en cuanto lo averigüe —volvió a tomar de la mano a Teófilo y salieron del comedor.
—¿Quién era? —interrogó Teófilo muy sorprendido.