—Muy cansada.
—Entonces cenaremos en el Liceo Artístico, y así te repones.
—A la otra puerta. Lo que es yo me voy ahorita a la cama.
—Estás loca. No sabes la diversión que se nos prepara en el Liceo con el Obispo retirado.
—Chico, pa mí, como si me dijeras que, no ya el obispo, el Papa en persona va a bailar un zapateao en camisón.
—Mejor que eso, neñina.
—¿Qué es ello?—Preguntó Teófilo.
—¿Conoce usté a Mármol?
—Alberto me lo ha presentado.
—El jugador más fresco. No hay nada que le haga perder su impasibilidad. Me ha dicho que va esta noche al Liceo, porque ha sabido que don Jovino, el Obispo retirado, tu empresario, neña...