—Claro que lo soy.
—Y dice usted que la poesía es una mentira bonita... Poesía es una verdad bella, la única verdad. Ya lo dijo nuestro gran poeta: «¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? Poesía eres tú.»
Rosina no sabía qué decir. Experimentaba una fruición nueva; la sangre afluía a sus mejillas. Esa satisfacción inocente de complicar el propio instinto con la vida del Universo y encubrir la venustidad con las ropas hechas del bazar del Arte, satisfacción que ha gustado cualquiera criada de servir cuyo novio sea un hortera sentimental, era absolutamente desconocida para Rosina. Era la primera vez que le hablaban de esta suerte. Las proposiciones de amor que de los últimos tiempos recordaba tenían un carácter espartano, a propósito, por la sobriedad, para la epigrafía: «Cuándo y qué precio.» No podía darse más laconismo. Pajares, ahora y por contraste, le pareció adorable diciendo aquellas cosas tan sencillas y tiernas con gran ternura y sencillez, porque, en efecto, para decirlas Pajares se había despojado del artificio e infatuación que en él eran frecuentes.
Llegaron al portal en ocasión que salía don Alberto del Monte-Valdés componiendo un ritmo trocaico con la pierna de palo sobre el pavimento, el haldudo gabán flotando a la espalda.
Teófilo quiso satisfacer una doble vanidad, la de mostrarse ante Monte-Valdés en compañía de tan hermosa hembra y la de alardear ante Rosina de la confianza con que trataba al renombrado escritor.
—¿Adónde vamos tan de prisa, Monte? —interrogó Teófilo, procurando traducir con el acento la estrecheza de su amistad con Monte-Valdés.
El cojo volvió la cabeza, aborrascó el entrecejo y siguió andando, sin dignarse contestar. Para Teófilo la vejación fue muy dolorosa, porque iba acompañada de un oscuro sentimiento de haberla merecido. Rosina, replegada aún en sus emociones, no concedió mucha importancia al incidente.
—No le ha reconocido a usted, sin duda —explicó al observar el mutismo de Teófilo.
—¿No me había de reconocer? De sobra. Qué sé yo; le habrán ido con algún chisme...
—He oído decir que escribe muy bien.