—Pero usté ¿ye o no ye poeta?
—Hombre, hago versos.
Teófilo se cortó un tanto.
—Padre, tiene usté unas preguntas... ¿No ve que él no puede responderle?
—¿Por qué no?
—Porque no.
La seca respuesta abatió la cabeza del ciego. Irguiola poco después, inquiriendo.
—Qué ye más, ¿poeta o Menistro?
—Poeta, padre, ministro lo es cualquiera.
—¿Cualquiera?